martes, 29 de noviembre de 2011

La imagen en el fotoperiodismo

La fotografía ha venido ocupando cada vez más espacio en nuestras vidas, especialmente en los medios de comunicación. En este reportaje se estudiará la relevancia que le ha sido otorgada a la imagen por parte del periodismo actual. Nos centraremos en el caso de la prensa escrita y, a través de algunos ejemplos veremos qué es el fotoperiodismo, el tratamiento de la imagen en la prensa actual y la problemática que genera

ESTHER M.M./ MADRID

Si la imprenta abrió el camino a la difusión en masa y nos trajo el nacimiento de la prensa escrita, el fotoperiodismo da un paso más allá. La imagen se convierte ahora en testigo directo de lo que ocurre, en un complemento de lujo para la información. La curiosidad humana queda satisfecha en forma de fotografía, que  poco a poco irá eclipsando a las letras y adquiriendo protagonismo.

Las imágenes tienen ciertas cualidades que las hacen ocupar ese puesto de honor en nuestros periódicos. Son más atractivas y más rápidas que la lectura transmitiendo mensajes. La información llega más deprisa y de forma más directa que con un escrito. Por último, y quizás lo más importante, porque explica la razón por la que se ha hecho inseparable del periodismo: aporta veracidad.
Primera fotografía en prensa 1.880

En 1880 el Daily Graphic  de Nueva York publicó la primera fotografía en prensa, y desde entonces se ha venido utilizando como un complemento a la información. A pesar de la primicia del periódico americano, otros fotógrafos ya habían experimentado con imágenes de sucesos y hechos noticiables, como por ejemplo Carl F Stelzner, que saca en daguerrotipo imágenes de un incendio en la ciudad de Hamburgo, en 1842. Por otro lado encontramos al periodista Gaspar Félix Tour Tournachon, más conocido como Nadar,  que realizó las primeras fotos aéreas en 1858 montado en un globo y las primeras fotografías bajo tierra, iluminadas con luz artificial. Durante el siglo XX el fotoperiodismo vivió su época dorada y destacó el célebre fotógrafo francés considerado padre del fotoperiodismo, Henri Cartier-Bresson.

La importancia de la  imagen fotográfica, reside en su capacidad para ofrecernos un reflejo de la realidad, lo que sirvió en su día, para acercar al público la actualidad. Colaboró en el proceso de alfabetización y culturización de la sociedad. En la actualidad, el fotoperiodismo ha cambiado tanto en su presentación como en su cometido. La imagen ha dejado de ser una simple ilustración del texto para, en muchos casos, aportar un mensaje propio. El desarrollo tecnológico y la demanda de los lectores son algunas de las causas de esta evolución.

La fotografía periodística tiene como fin, informar sobre acontecimientos de la realidad inmediata, está firmemente unida a la información y a la opinión, como ocurre con los mensajes escritos.  Lo más importante es la primicia, lo exclusivo, el impacto de la imagen y su importancia informativa. Las fotos deben ofrecer al lector una visión original, distinta de la que ofrece la televisión. Tienen que sorprender y sintetizar, imágenes que emocionen, que hagan descubrir aspectos ocultos de la realidad y que no se olviden fácilmente.
El terror de la guerra, Vietnam 1972
Como por ejemplo una imagen del 1972 “el terror de la guerra”, convertida en símbolo de la guerra de Vietnam .Donde muestra la imagen de Kim Phuc (centro), una niña que huye de su aldea con otros niños después de que aviones de Vietnam del Sur por error arrojaron napalm. (Vídeo de Kim Phuc duración 2.33). Imagen que premió a su fotógrafo con el premio World Press Photo 1972 y el  premio Pulitzer en 1973. El último Pulitzer es otorgado a Carol Guzy, Nikki Khan y Richy Carioti, del Washington Post por su retrato acerca del dolor y la desesperación después de un catastrófico terremoto  que azotó a Haití el 12 de enero del 2010. (Vídeo 12/01/11de TVE duración 2.49).


Shattered lives, 15/01/2010 Haití. Carol Guzy
Rescue, 14/01/2010 Haití. Carol Guzy
Tinni victim, 15/01/2010 Haití. Nikki Kahn
Haití weeps, 24/01/2010 Haití. Carol Guzy.
La cantidad de imágenes televisivas cotidianas son la “fast food” de la información, una vez digeridas pasan rápidamente al olvido. Por el contrario, cuando la fotografía periodística se potencia con algún aspecto informativo, emotivo o estético permanece en la memoria.

Límites éticos
El periodismo, como toda actividad, está sujeto a ciertas normas más allá de las dictadas por la ley y que vienen determinadas por la escala de valores y usos sociales del momento. Me refiero a las normas éticas y morales. El periodismo, por el papel que desempeña en nuestra sociedad y por su mayor repercusión tiene quizás una mayor responsabilidad en este aspecto. Dentro del  amplio mundo periodístico, la fotografía periodística, es una de las especialidades que más choca con estos límites de los que hablamos.

 Deben cumplir con el principio de veracidad. Es decir ser reales, legítimas y en la medida de lo posible, objetivas. Por lo que han de ser respetuosas, tanto con el lector como con lo que aparece fotografiado. Deben desarrollar una función informativa o acompañar a la información motivadamente.

La objetividad es algo complicado de conseguir cuando hablamos de capturar imágenes. La subjetividad está intrínseca a la fotografía, pero, aún así, ha de limitarse cuando nos referimos a la función periodística e informativa de ésta. La fotografía debe ajustarse a la realidad tanto como sea posible si queremos lograr una visión objetiva, así  es como debería ser la información que recibimos. Esto, por desgracia, no es así en la mayoría de los casos. Concretamente en  nuestro país, la prensa escrita está muy politizada lo que da lugar a una subjetividad  acusada en la mayoría de los diarios, incluido en lo que respecta al fotoperiodismo.

Precisamente porque la subjetividad en la prensa escrita es algo asumido por todos, este principio de veracidad afecta más a los supuestos en que se modifican o manipulan las imágenes. Los programas de ordenador como el Photoshop han hecho lo propio con el tratamiento de las imágenes y en definitiva, creamos la imagen que queremos. Este poder puede tener consecuencias peligrosas al presentarnos como verdadero algo que es virtual.

Teniendo en cuenta estos aspectos, los periódicos han de ser muy cuidadosos a la hora de publicar cierto tipo de imágenes, pero no solo han de pensar en el contenido de la fotografía, sino que también han de anticiparse a las reacciones del público. Esto se le llama el respeto al lector. Las imágenes de extrema violencia o que humillen a una persona en cuestión pueden afectar no solo a quienes aparezcan en la imagen, sino que también hieren la sensibilidad de quien lo observa.

Objetivo de la imagen
Algunas fotografías tratan de ilustrar el contenido de la noticia, actúan como un testimonio de que lo que se relata en el texto. En otras ocasiones, la imagen contiene un mensaje en sí misma y, de alguna forma, complementa a la información.

La gran polémica en torno a esta faceta de la fotografía deriva de la función de las imágenes como tal. La imagen llega antes al receptor por ser más rápida y sencilla de comprender. Esto hace que “leamos” el periódico por sus titulares y sus instantáneas, por esta razón, la prensa busca nuestra atención a través de la imagen, cuánto más impactante mejor. Así, encontramos en ésta un arma de doble filo que debe tener su límite en la función informativa de la fotografía. Imágenes de guerras, miembros amputados, sangre, extrema violencia llenan nuestros periódicos pero, ¿es realmente necesario para que prestemos atención a esas noticias o es, simplemente, una manera más de saciar nuestro morbo? En la pregunta está el quid de la cuestión.

Hay quien opina que estas imágenes son gratuitas, pues no transmiten información y pueden herir la sensibilidad. Además parece que lo único que consiguen es alimentar el morbo y acostumbrarnos, en cierta manera, a ver estas fotografías en los periódicos, convirtiéndolas en algo cotidiano y sin importancia. Por otro lado están quienes creen que es la única forma de que abramos los ojos a una realidad diferente a la que conocemos y descubramos que el mundo no va tan bien como pensábamos. Sostienen que el contemplar imágenes duras  creará un enorme impacto sobre nosotros y nos instará a actuar, a cambiar esa realidad complicada y violenta. Omitiendo ese tipo de imágenes se está ejerciendo una especie de censura, pues en cierto modo negamos y ocultamos información. 

 Es un tema muy controvertido y que depende de cada caso. Al final, todo queda en manos de los que se mueven dentro del sector: el fotógrafo, el director del medio, la empresa editora…quienes realmente han de tomar la decisión de qué se publica.


1994 Sudán. Kevin Carter

Siempre se acusa al medio de comunicación o a los directores, pues al fin y al cabo, son los responsables de la publicación, pero, ¿qué hay del fotógrafo? Su propia ética debería dictarle qué fotografías debe o no debe capturar. Hasta dónde estarían dispuestos a llegar por una buena instantánea es un tema muy personal. En esta línea el caso del fotógrafo sudafricano, Kevin Carter, que ganó el Premio Pulitzer en 1994 por una fotografía que en 1993 atrajo la atención sobre la Hambruna de Sudán de (foto). En ésta se veía a una niña sudanesa, de apenas cuatro años de edad, encogida en el suelo. Detrás de ella, acechante, un buitre. Kevin Carter recibió duras críticas, la prensa se cebó con el fotógrafo al que tildó de “buitre” y finalmente, a los dos meses de obtener el premio, se quitó la vida.




(Vídeo extraído del periódico “El Mundo” que cuenta la historia de la fotografía de Kevin Carter, duración 6.36 min).

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